Por Guadalupe Goñi
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| La hora de la merienda, con risas y mucho hambre. |
El sábado se conmemoró en el Colegio La Inmaculada-La Salle (Berutti 379) el aniversario número 300 de la muerte de Juan Bautista La Salle, bajo el lema “un corazón, un compromiso, una vida”. Asistieron profesores, maestros, alumnos y ex alumnos de Bahía Blanca y Pigüé.
La jornada comenzó cerca del mediodía. Los participantes al llegar se colocaron un cartel con sus nombres para poder identificarse. Se llevaron a cabo juegos de integración y presentación. Alejandro Bruni, un Hermano Lasallano, contó que no sólo en Bahía Blanca se estaba llevando a cabo la convocatoria sino en diferentes lugares del país, como en el barrio de González Catán, partido de La Matanza; Rosario; Jujuy; y Malvinas Argentinas, provincia de Córdoba. A continuación se procedió a escuchar la canción compuesta por el aniversario (link: acá).
La propuesta principal consistía en realizar un servicio durante la tarde, por lo que después de almorzar se presentó el lugar al que se asistiría. Se trató del grupo de Apoyo Escolar que funciona en la Capilla San Javier, en Villa Delfina. Allí un número de catequistas, alumnos y ex alumnos del Colegio La Inmaculada-La Salle asiste a los niños y sus familias desde hace cuatro años.
Al llegar al barrio los presentes se dividieron en grupos, a los cuales se les entregaron folletos y una zona determinada del barrio a donde ir e invitar a las familias con niños o adolescentes. Al regresar se inauguraron los juegos al estilo kermesse: latas para tirar con pelotas de trapo, pelotas de plástico para embocar en tachos, aros colgados a diferentes alturas para tirar pelotas que los atraviesen y el clásico juego de la silla. El grupo fanático del fútbol se encontraba jugando sobre un costado en su habitual cancha.
La merienda convocó a todos los chicos a formar una ronda mientras los animadores servían la leche y repartían alfajores hechos por maestras y alumnos del nivel inicial. Luego se acompañó a los niños a sus hogares, se limpió el lugar y se dio por finalizada la jornada en el barrio.
Sin embargo, el día no había terminado. Los convocados volvieron al colegio. Disfrutaron de una merienda con tortas y mate. Seguidamente cantaron una canción de Jorge Mendez, “El amor en los pies”, relacionada con la experiencia vivida en el barrio. Por grupos compartieron las sensaciones que les quedaron, qué les llamó la atención, cómo se sintieron; y finalmente lo expusieron en una canción, una frase, palabras o dibujos en un afiche.
“Tres características infaltables de la experiencia lasallana son la comunidad, el servicio educativo y la fe”, comenta Alejandro Bruni. “Lo hacemos juntos porque creemos que la transformación de la sociedad no se hace individualmente, sino que se hace con otros. Somos nosotros con otros”, explica. “Este servicio es educativo porque creemos que a través de la educación y entre nosotros podemos transformar el mundo y a la sociedad”.
Se le hicieron preguntas sobre su experiencia para y con el proyecto lasallano a tres referentes distintos: Eugenio Prendel, ex alumno de La Salle Pigüé y actualmente miembro de la pastoral del Colegio La Inmaculada-La Salle; Rolando Bruni, Director General del Colegio La Inmaculada-La Salle; y a Alejandro Bruni. Finalmente se dio paso a la cena, para cerrar un día inolvidable.

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