martes, 4 de junio de 2013

Las espinas de las rosas


Ana Oberlín, destacó el rol de la mujer militante durante los nefastos ’70 y cómo resistieron a la sociedad patriarcal.


La Dra. Partnoy sobreviviente del CCD "La Escuelita"

Por Constanza Aquino
Bahía Blanca -El jueves 30 de mayo, pasadas las 19, en la Casa de la Cultura de la Universidad Nacional del Sur (UNS), se realizó la charla titulada “Resistencia de las mujeres en los Centros Clandestinos de Detención durante el Genocidio”. La misma fue convocada por H.I.J.O.S Bahía Blanca, Asamblea permanente por los Derechos Humanos, Red por la Identidad y la Subsecretaría de Derechos Humanos de la UNS.
Más de 50 personas concurrieron a la exposición. Las oradoras fueron Ana Oberlin, abogada en los juicios por delitos de lesa humanidad e integrante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, Mónica Fernández Avello, abogada querellante en los juicios por delitos de lesa humanidad en Bahía Blanca, y la Dra. En Filosofía y Letras Alicia Partnoy, sobreviviente y autora del libro “La Escuelita”.

Mónica Fernández Avello comentó que “la opresión hacia las mujeres es la apropiación de su trabajo, de su cuerpo, de su subjetividad, y de reducirlas a ‘cosas’. Las leyes, tienen culpabilidad, hay pocos delitos donde se termina investigando a las mujeres”.
A su vez, Fernández Avello, explicó que en los juicios le llamó la atención que no hubiera denuncias sobre delitos sexuales, y es por ello que decidió comenzar a investigar. “El patriarcado, hace sentir a las mujeres culpables. El delito debe ser condenado como de lesa humanidad, pero se lo reduce al estado de cosa, de violencia sexual, esto se vio en magnitud en la dictadura. Hay una concepción machista. En el imaginario las mujeres son malas madres, esposas. Las feministas, estaban mostrando cómo levantaban su bandera, y esas militantes de los 70, se las compara con las de la Guerra Civil Española” concluyó la letrada.
Por su parte, Ana “Pipi” Oberlin, expresó que “en Argentina, los juicios que se realizaron son tardíos y fragmentarios. Costó mucho trabajo llegar a ellos, sin las Madres y las Abuelas no hubiesen llegado”. También relató que hay diferencias y cambios en los discursos que se dieron en los ’80, porque los sobrevivientes dieron todo para contarles a las familias de los desaparecidos, como por ejemplo donde estaban. “Esto fue un acto de amor. Con el tiempo, los relatos adquirieron y surgieron historias individuales”.
Más tarde Oberlin añadió, “la violencia diferenciada de las mujeres, surgen a partir de los juicios de verdad. Se habilitan cuestiones para que salgan a la luz, estas asumen el rol de víctimas, pueden verbalizar lo que les ha sucedido. Se trata como si las mujeres violadas fueron casos aislados y que no eran una práctica sistemática. Pero para ellas, sí lo era. La violencia sexual de género, por parte de las Fuerzas Armadas y los civiles, y la humillación de la maternidad, era una forma de aniquilar a la enemiga”.
La representante de la Secretaría de Derechos Humanos de la Nación, continuó con su relato agregando que, “el Poder Judicial es un producto de los hombres, en la selectividad penal hay negativas. Rechazan a las mujeres cuando van a realizar las denuncias, por eso no avanzan los juicios en estos casos. Los motivos porque no se progresa en la acusación de los delitos, tienen que ver con algo mucho más general. Primero, en los de instancia privada-sólo el abogado sabe qué es esto-, sino se dice específicamente que se va a denunciar, no se le toma la denuncia. Por eso hay que decir que hay mujeres que quieren hablar y otras no. Segundo, la única prueba es la palabra de la víctima, lo ven como una excusa y es contradictorio. Si bien ha habido condenas, hay muchas formas de obstáculos de los operadores judiciales. Otras veces no le creen a la mujer. Tercero, hay dificultad de conocer a los autores de los hechos. Todos los que contribuyeron, los que estaban ahí, fueron autores. No sólo el que abusa de la víctima es el autor, sino también hay toda una rama”, manifestó la funcionaria pública.
“Los juicios de derechos humanos, hoy tienen mucha publicidad, convocan a la gente. Los juicios no tienen que ver con el pasado, sino con el presente. Siguen influenciado y tienen mucho por cambiar” finalizó Oberlín.
Alicia Partnoy, sobreviviente del Centro Clandestino de Detención “La Escuelita”, que funcionaba detrás del V Cuerpo del Ejército, en Bahía Blanca, comenzó su relato de la siguiente manera. “Las humillaciones que habíamos sufrido eran incontables, por lo que vivimos. Eso fue uno de los motivos de porque no dábamos a conocer todo en los juicios, era para no traumatizar a las familias. La violación era una práctica sistemática en los Centros Clandestinos de Detención. Muchas mujeres sostienen, que no vivieron esto, o bien no lo declaran”.
Luego, Partnoy leyó a los presentes un poema de Valeria Varas- sobreviviente de la dictadura chilena-, perteneciente al libro “Cantando me defiendo”, en el cual narra como eran torturadas con ratas. Más tarde compartió un capítulo de su libro “La Escuelita”, el cual emocionó a los presentes, por la crudeza del texto.
Finalmente, Partnoy comentó que lo conseguido en Bahía Blanca y en toda Argentina, con respecto a los juicios, tiene un carácter reivindicativo ya que son los primeros que se dan en Latinoamérica.
 
 

1 comentario:

  1. bien la nota pero corrijan el texto de pie de la foto

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